Intuíamos que el “Chernóbil volador” de Rusia era un misil nuclear peligroso. El MIT acaba de confirmar que es mucho peor (opens in new tab)
En 1964, Estados Unidos canceló el Project Pluto después de demostrar que funcionaba por una razón muy simple: el misil dejaba un rastro radiactivo a su paso y no había un lugar “seguro” donde probarlo. Medio siglo después, Rusia ha decidido volver justo a esa idea que incluso Washington consideró demasiado extrema. El apodo toma forma. Lo contamos hace unos meses. Durante años el Burevestnik fue casi una leyenda tecnológica, uno de esos “supermisiles” que Putin presentó en 2018 envuelto en m...
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