Desde los tiempos de Aristóteles, los filósofos nunca lo han tenido fácil para trabajar de lo suyo. Hasta que llegó la IA (opens in new tab)
La Filosofía (así, con mayúscula) promete ampliar nuestros horizontes, expandir mentes e iluminar los recovecos más profundos de la condición humana, pero hay algo que siempre le ha costado mucho prometer: empleo. Antes de la pandemia el INE publicó las tasas de paro de los principales grados universitarios de España y le salió que en Filosofía rondaba el 18,4%. No es el peor dato, pero está muy por encima de la media. Ironías de la vida, ahora la misma tecnología que amenaza con destruir mil...
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