Le enchufaron el corazón a la batería de un coche. Y latió. (opens in new tab)
En 1958, un hombre se estaba muriendo y lo salvaron enchufándolo a una batería de coche. Los mismos que arrancan tu coche. Cables saliendo del pecho de un cura de setenta años al que ya le habían dicho que fuera encargando las flores. El cacharro pesaba 45 kilos. Más que muchas de las personas a las que iba a mantener con vida. Y el tío que lo construyó no era médico. No sabía latín, no había pisado una facultad de medicina en su vida. Era un “chispas”. Y vio algo.etiquetas: marcapasos, bogot...
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