Brexit, la prueba de que la extrema derecha sólo trae ruina (opens in new tab)
En el otoño lluvioso de 2014, el entonces primer ministro británico, David Cameron, montó en cólera ante sus homólogos europeos, negándose a pagar una actualización de la contribución al bloque de algo más de 2.000 millones de euros. Aquella gesticulación cargada de soberbia, diseñada para calmar a las facciones más radicales de su propio partido y frenar el auge de la extrema derecha nativista, encendió la mecha de un artefacto que terminaría por explosionar en las manos de todo un país.etiq...
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