Los chips de IA siempre han querido ser más y más potentes. TSMC acaba de señalar el verdadero límite: la eficiencia (opens in new tab)
¿Más rendimiento? Es lo primero que solemos pedirle a un nuevo chip, casi sin pensarlo. Lo hemos hecho durante años con los procesadores de nuestros dispositivos y lo hacemos ahora con los chips que sostienen buena parte del despliegue de la IA. Más capacidad de cálculo, más velocidad, más margen para hacer cosas que antes parecían fuera de alcance. Pero esa lógica empieza a encontrarse con un límite muy concreto: la energía. Lo que se abre paso ahora es una idea menos llamativa, pero cada ve...
Read the original article