Si la pregunta es cómo desviar proyectiles sin disparar los costes militares, China ha encontrado la solución: cocodrilos (opens in new tab)
En los últimos años, el ejército estadounidense ha llegado a probar fibras inspiradas en seda de araña para futuros chalecos antibalas. La razón era simple: algunos materiales naturales consiguen absorber impactos y deformarse mejor que muchos compuestos artificiales modernos. La idea de usar animales. La búsqueda de blindajes más eficaces lleva décadas inspirándose en soluciones naturales. Desde la Segunda Guerra Mundial, distintos ejércitos han estudiado estructuras biológicas capaces de ab...
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