En el siglo XVI alguien decidió que había que desmembrar los cuadernos de Da Vinci. Hemos tardado 400 años en solucionar su error (opens in new tab)
A su muerte, en 1519, Leonardo da Vinci dejó algo más que cuadros y frescos que lo coronan como uno de los grandes referentes de la pintura renacentista. Tan (o incluso más) importante para comprender la profundidad de su genio son sus cuadernos personales, repletos de anotaciones, ilustraciones, gráficos… salidos de su puño y letra y salpicados de su característica escritura especular. Por azares de la historia, en el XVI ese tesoro bibliográfico sufrió un 'acto de vandalismo editorial' que ...
Read the original article