Sudar a chorros no significa entrenar mejor. Los fisiólogos tienen una mala noticia para el mito del verano: “prepárate para ir más despacio” (opens in new tab)
En los Juegos Olímpicos de 1904, los organizadores quisieron demostrar que beber poca agua mejoraba el rendimiento. Lo que hicieron fue diseñar un maratón con apenas un punto oficial de hidratación bajo 32 grados. El experimento acabó con corredores colapsando, alucinaciones y uno de los ganadores cruzando la meta prácticamente sostenido. Más de un siglo después, el calor sigue recordando la misma lección: sudar no es fuerza, es supervivencia. El gran mito del verano. Cada verano vuelve la mi...
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