China tiene una plataforma cuántica para calcular. Ahora quiere convertirla en un sistema de “ataque y defensa” (opens in new tab)
Durante años hemos hablado de la computación cuántica como una promesa de cálculo: máquinas capaces de abordar problemas que los ordenadores convencionales no pueden resolver, o no pueden resolver a una velocidad útil. Pero esa misma promesa también abre un frente de seguridad difícil de ignorar. Si algún día existen ordenadores cuánticos suficientemente potentes, parte del cifrado que sostiene nuestra vida digital podría quedar en una posición delicada. Por eso el caso de Origin Wukong resul...
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