En 1999, un agricultor donó sus terrenos para un parque infantil. Ahora el ayuntamiento los ha vendido por millones para un centro de datos (opens in new tab)
Hay momentos en los que una buena acción se vuelve en tu contra. O en contra de todo un pueblo. En 1999, un agricultor tejano llamado Charles Bland decidió que era el momento de devolver algo a su pueblo, una pequeña localidad llamada Taylor. Se le ocurrió donar unas 35 hectáreas de sus terrenos a la ciudad de 15.000 habitantes con una condición: el ayuntamiento debía usar esas tierras para crear un parque público. Para formalizar la transacción, la ciudad pagó una cantidad simbólica de 10 dó...
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