En 1999, un agricultor donó sus terrenos para un parque infantil. El ayuntamiento los vendió por millones para hacer un centro de datos (opens in new tab)
¿La filantropía y la gestión pública van de la mano? ¿Una buena acción puede vencer a las grandes empresas? O bien ¿hasta dónde dejaremos que el auge tecnológico invada nuestras tierras? Todas estas dudas se ponen sobre la mesa con la historia de un agricultor que donó sus terrenos para que se convirtieran en un parque infantil, pero el ayuntamiento local lo vendió a fin de construir un centro de datos. Esta es la historia de Charles Bland, un agricultor originario de Texas que en 1999 quiso ...
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